AÑADA 2025 - ARTADI
La añada 2025 estuvo marcada por una pluviometría ligeramente superior a la media, con 668 l/m² acumulados entre octubre de 2024 y septiembre de 2025, aunque con una distribución irregular y concentrada en momentos clave del ciclo vegetativo.
El invierno permitió una buena recarga hídrica del suelo, sentando las bases de un ciclo que arrancó con fuerza. La primavera, cálida y con lluvias recurrentes, condicionó claramente el desarrollo del viñedo: favoreció la aparición de mildiu y dificultó el cuajado de la flor, afectando desde el inicio tanto al rendimiento como a la homogeneidad de la producción.
A lo largo del verano se mantuvo cierta inestabilidad, con episodios tormentosos intercalados con periodos cálidos. En este contexto, la tormenta de granizo del 13 de julio afectó a distintos viñedos en el entorno de Laguardia, con una incidencia desigual según la localización y el estado de cada parcela. Estas condiciones, junto con la presión sanitaria acumulada, marcaron el carácter exigente del año en campo.
El final del ciclo vino acompañado de un tiempo más seco, especialmente en agosto y septiembre, lo que favoreció una mejor evolución de la maduración en aquellas parcelas menos afectadas.
La vendimia se desarrolló entre el 8 de septiembre y el 5 de octubre, marcada por una exigente selección en viñedo, priorizando las uvas con mejor estado sanitario. En general, los rendimientos fueron inferiores a la media, llegando en las parcelas afectadas por el granizo en el entorno de Laguardia a reducciones de hasta un 50–60% de la producción.
En conjunto, 2025 ha sido una añada de gran exigencia en viñedo, donde la selección y la interpretación de cada parcela han sido determinantes. Los vinos presentan grados alcohólicos moderados y acideces elevadas, con un perfil que recuerda a los vinos de los años 80 y 90: vinos alargados, estilosos y elegantes, donde la frescura y la finura marcan su identidad.