Añada 2025 en Corullón, Bierzo - El orden nace del diálogo con tierra y clima
Con el paso de los años, la variabilidad deviene la nueva constante en nuestras viñas del Bierzo. Los meses nos traen cambios súbitos, en una alternancia que se extrema y que cada vez sorprende menos. Estamos a merced del tiempo y nuestra labor en el viñedo es más que nunca una lectura fina y precisa del territorio, parcela a parcela.
La viticultura tiene mucho de búsqueda consciente del orden y la armonía en la relación entre clima, entorno y vid. En el vaivén de exceso y contención que vivimos, no hay nada más crucial que entender el baile de los elementos. Con ellos establecemos un diálogo que se expresa en vinos llenos de plenitud, anhelantes de mostrar al mundo su esencia y misterio.
La vida invisible en el húmedo invierno
Salimos de un largo y húmedo otoño del 24 para entrar en un enero crudo, modélico. Las heladas, intermitentes y localizadas, se extendieron por las vaguadas y los fondos de valle; las laderas medias y altas permanecieron protegidas por nieblas persistentes. La lluvia impuso su dominio: las sucesivas entradas de precipitación desde el oeste atlántico aseguraron una buena recarga del perfil hídrico del suelo.
Primavera como un suspiro
Llegó de golpe, muy acelerada, pero, en su conjunto, la primavera registró unos parámetros normales. Eso sí, los datos generales esconden una realidad compleja, definida por un día a día muy inestable. En marzo, el ascenso térmico fue rápido. La brotación se produjo de forma relativamente temprana y homogénea.
En el verano se forjó el carácter
Larga, exigente y seca, la estación del calor determinó decisivamente la identidad de los vinos de 2025. Hubo situaciones de lo más diversas, y entre las más delicadas, el pico de temperatura extrema que afectó y anticipó el momento del envero, a finales de julio. En el apogeo del verano, la escasa y mal repartida lluvia resultaba insuficiente para compensar la elevada evapotranspiración. El estrés hídrico se iba profundizando.
El misterio del tiempo
La identidad arcana de los vinos de 2025 es un reflejo de la ambigüedad climática que guió al viñedo a lo largo de los meses. Transitando todavía un camino que se va haciendo con el tiempo, su estructura tánica es inédita y anticipa una profundidad que impresionará. Su presencia y su orden están ahí, aún ocultos, aún por expresarse por completo. Necesitan tranquilidad y tiempo, sosiego y espacio.